BACIS 8. QUIEN TE VIGILA DESDE LA OSCURIDAD

La primera fase del examen de Portadores casi termina. Frente al joven de capa negra aparece un viejo conocido. Cinco anillos adornan su mano y el resto de su cuerpo se esconde desde la oscuridad.

—El mundo de los Dioses pronto estará abierto. NADA. El mundo al que soñamos llegar se encuentra tan cerca que cada mañana podemos sentirlo desvanecerse en nuestros dedos. ¿Lo sientes tú también? ¿Por qué lloras, NADA? ¿Por qué lloras si el mundo de los Dioses pronto estará abierto?

Nad lloraba. Las lágrimas de su único ojo caían y al hacerlo pequeñas partículas de agua se esparcían sobre el azulejo formando un charco. Absorto, olvidó que estaba en la sala, olvidó que se encontraba rodeado de gente, olvidó que presentaba el examen de Portadores.

—Tú y ella tienen un vínculo irrompible. A veces viene y me pregunta cómo es su hermano, cómo es ahora después de tantos años. Es una historia que no me canso de repetirle. Su hermano es el joven de capa negra que ha partido a una gran aventura, va en busca de un mundo, porque que le dijeron que allí recuperaría su nombre. Y ella me pregunta ¿Cómo se llama mi hermano? ¿Cómo se llama? Y siempre le respondo: NADA.

Su hermana seguía viva y por eso también lloraba. Cuando nació le prometió a su madre que la cuidaría y que nadie le haría daño.  Por las noches iba de puntillas al cuarto para asegurarse de que estuviera dormida y que los juguetes de madera no hubieran dejado de protegerla.  

—Bacis es el lugar que busco y NADA también. Ojalá pudiéramos ir los dos, cuánto desearía que me acompañaras y juntos viéramos lo que los Dioses nos han ocultado. Ríos sin fin recorriendo los 99 mundos, bibliotecas del tamaño de este planeta, animales jamás vistos, la eternidad para beber. Tristemente  Bacis sólo puede ser mío.

La mano que sostenía el rostro de Nad estrujó su mejilla. Qué lejos estaba de alcanzarlo. Después de diez años creyó que estaba al mismo nivel que su enemigo. Y un ligero pellizco lo venció. Ese era el precio de jugar a los Portadores. Nad desencajó los dientes e intentó hablar.

—Ba, Ba, Ba, Ba, Bacis. Será mío. Lu, Lu, Lu, Lu. Lura.

Agelein confió en quien le ofrecía ayuda sin pensarlo. Los trillizos Merló estaban a punto de eliminarlo y la energía de su anillo disminuyó a cero antes de que lo lograran.

Sígueme – le susurró la voz.

¿Por qué alguien lo ayudaría? En un principio creyó que se trataba de Nad, aunque luego se dio cuenta que era una mujer la que hablaba. Tal vez iba directo a una trampa. En esos momentos lo único que le importaba es que la prueba llegara a su fin.

—¡Participante con anillo Rubí! ¡Eliminado!

Odinos anunció la expulsión de otro aspirante. Las trampillas se abrían y cerraban tragándose a los perdedores. El tiempo hacía estragos y aquellos que habían logrado permanecer ocultos casi las 24 horas empezaban a quedarse sin energía.

—¡Participantes! ¡Queda una hora!

La sombra del príncipe Eli seguía cazando nobles. Iba en dirección recta, diagonal o curva. Encontraba a uno, encontraba a otro y los hacía caer por el agujero. Aún quedaban muchos por eliminar y el tiempo para para deshacerse de todos se agotaba.

Sigue a la izquierda, camina diez pasos y  te diriges luego a la derecha.

Agelein se mantuvo alerta durante el trayecto. A nada de que concluyera la primera fase, la mayoría de los aspirantes dejaba que se distinguiera la energía de su anillo debido al cansancio.  

—¡Participantes! ¡Quedan diez minutos!

Diez minutos no eran nada a comparación de 24 horas. Los Portadores prestaban atención desde la parte alta de la sala y algunos se iban retirando. En cambio, los cinco líderes de Legión mantenían el interés.  

Ya casi llegas. Ahí quédate.

Agelein frenó. Llegó a donde la voz le dijo y cerró los ojos para no sorprenderse  cuando resbalara por la  trampa. No cayó. Realmente lo ayudaron y la persona que lo salvó se encontraba acostada a su lado.  Como si estuviera dormida.

—¡Participante con anillo de Zafiro! ¡Eliminado! – Odinos continuó gritando el nombre de quienes perdían.

—¿Estás seguro de lo que dices? ¿Qué estás dispuesto a sacrificar con tal de conseguirlo? ¿Darías tu otro ojo a cambio? Responde, NADA. O calla. 

La mano fue evaporándose.  Nad clavó su mirada en la oscuridad aceptando el reto. Sería él quien llegara a la Tierra de los Dioses a reclamar su nombre. Aumentaría su fuerza y superaría cualquier prueba hasta que pudiera maldecir a Lura sin titubear. Estaba dispuesto a sacrificar lo que hiciera falta.

—NADA. El camino a Bacis no es por donde te diriges. Si encuentras la verdad abrázate a ella y ven por mí a los 99 mundos. O espera a que yo regrese. Nunca estás solo. Tu hermana y yo te acompañamos desde lejos.

La mano se evaporó y Nad recobró la conciencia. Estaba de pie en la sala presentando el examen de Portadores para unirse a una de las seis Legiones del Imperio de Otaez. 24 horas transcurrieron. Su mejilla quemaba. Los dedos que lo tocaron ardían igual que la lumbre reventando la leña.

—¡Participantes! ¡Tiempoooooooooo!

La oscuridad dejó la sala y los aspirantes encandilados tardaron en acostumbrarse de nuevo a la luz. Más de uno se dejó caer sobre el piso o gritó de la emoción. Por fin terminaba la primera fase. Era tiempo de saber cuántos habían quedado.

—¡Participantes! ¡De los 150 registrados! ¡Han pasado 50!

100 aspirantes cayeron al pozo. A 100 aspirantes les retirarían sus anillos por el bien de Otaez y llevarían una vida común. Aquí concluía su oportunidad de ser Portadores.

El príncipe Eli fue rodeado por nobles que intentaban hablar con él, aunque a comparación del inicio eran muy pocos los que quedaban hostigándolo. Agelein no pudo creerlo, había logrado pasar.  En el suelo dormía la persona que lo salvó. La hermana de Persa, líder de la Legión Esmeralda.

—¡Los resultados son los siguientes! ¡Usuarios de Plata que aprobaron, 10! ¡Usuarios de Oro, 10! ¡Usuarios de Zafiro, 10! ¡Usuarios de Esmeralda, 10! ¡Usuarios de Rubí, 9! ¡Usuarios sin anillo, 1!

El número de jóvenes se redujo más de la mitad. Agelein buscó a Nad y lo vio en el mismo sitio donde se colocó al inicio de la prueba. No parecía el mismo, su mirada se encontraba pérdida. Decidió mejor no acercarse y sólo levantó la mano para saludarlo. Nad lo ignoró.

—¡Participantes! ¡Atención!

Odinos bajó a la sala. El examen no concluía aún. A los lados del salón se abrieron las paredes formando dos pasillos en paralelo. A qué lugar dirigían era algo que los participantes estaban a punto de descubrir. Cada decisión que tomaran a partir de este momento podría costarles su anillo.

— ¡Cómo pueden notar han aparecido dos pasillos! ¡El pasillo izquierdo los llevará a  cómodas habitaciones donde podrán dormir, alimentarse y conocer  mejor a los demás participantes por un día completo! ¡El pasillo derecho es una entrada directa al lugar de la segunda prueba. Allí podrán enterarse antes que todos en qué consistirá el siguiente reto y estudiar la geografía del lugar por un día! ¡Un pasillo  les da desventaja a cambio de relajarse! ¡Y el otro les da ventaja a cambio de no descansar! ¡Elijan sabiamente!

Ninguno sabía qué camino tomar. El descanso lo necesitaban tras 24 horas sin dormir, a  cambio tendrían desventaja hacia aquellos que decidieran ir por el pasillo contrario. Allí  se enterarían desde antes cuál sería la prueba diseñando una estrategia.

    Nad cruzó la sala y se dirigió al pasillo derecho. Esto tomó desprevenidos a quienes lo odiaban por no tener anillo. La determinación con la que fue hacia el segundo acceso intimidó a los otros.  El príncipe Eli en cambio quedó asombrado por su decisión. Hizo a un lado a los nobles que lo rodeaban y eligió el mismo camino.

    —Nad, ¿qué te pasó? – se preguntó Agelein.

  —¿Por qué me despiertasssss?

La hermana de Persa se levantó adormilada, frotó sus ojos y bostezó. Agelein descubrió así cómo era la joven. Su abuelo le contó alguna vez que uno sabe que ha encontrado el verdadero amor cuando te topas con él y las tripas te rugen. Justo eso sintió.

—Mucho gusto. Soy Agelein, gracias por ayudarme, estoy en deuda contigo el resto de mi amor, digo, de mi vida. El resto de mi vida.

—¿De qué hablas? Qué sueño tengo.

—Tú me ayudaste a que no me descubrieran, me hablaste al oído y me dijiste que te siguiera.

—Ahhhh, creí que estaba soñando y que ayudaba a un ángel a escapar de una serpiente con tres cabezas. ¿Eres un Ángel?

-¡¿Un ángel?! No, no, no, no, no,  yo no soy ningún ángel. Me llamo Agelein – respondió ruborizado.

— ¡Participantes! ¡Si no eligen serán eliminados!

Agelein estaba exhausto y sólo quería dormir pero también deseaba seguir a su amigo y descubrir qué le había sucedido. A excepción de Nad y el príncipe Eli los competidores eligieron ir por el pasillo izquierdo.

—Agelein, el ángel que dice que no es ángel tengo hambre y mucho sueño, ¿comemos algo?

No pudo decir que no. Se dejó llevar por la adormilada hermana de Persa al pasillo izquierdo. Del otro lado encontrarían un buffet, una alberca, sillones y camas para dormir. Conocería a otros usuarios y estaría con la joven adormilada que lo salvó desde  sus sueños.

—¡Participantes! ¡Han elegido su camino! ¡En un día les espera otra prueba! ¡Suerte a todos!

La primera fase para convertirse en Portador finaliza. Sólo restan tres pruebas más para descubrir quiénes se unirán a las Legiones. ¿Qué clase de reto les espera? ¿Nad podrá recuperarse tras su inesperado encuentro con Lura? ¿A qué se refirió con los 99 mundos? ¿Y qué clase de persona será el príncipe Eli?